Candyfunto es un Misterio –así con mayúscula– de la fe. Somos tres –como el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, como los chiflados, como los mosqueteros, como los tristes tigres– y también somos uno, todo a la vez. Candyfunto es uno y trino. No pregunte cómo puede ser eso, porque es un Misterio, ya está dicho. No queda más que creerlo.

Candyfunto nace de un grupo de amigos que busca reírse. Así de simple. Amigos que por cosas del destino nos conocimos, y en el camino nos fuimos dando cuenta de que veíamos la vida de manera parecida: riéndonos de casi todo y casi todos, partiendo por nosotros mismos. Y –detalle importante– con un humor que muchas veces era poco comprendido por los demás.

Alberto Montt, Francisco Javier Olea y Francisco Ibáñez

Los productos Candyfunto son el resultado concreto de nuestra terapia: reírnos de lo que nos pasa, por malo que sea. Y comunicar sobre eso. No buscamos popularidad, ni fama. Tal vez un poco de gloria.

Sólo queremos mostrar a otros la forma en que vemos la vida. Que en medio del más intenso drama de sus vidas, puedan por un segundo pararse y verlo como una mala teleserie, un mal reality –aunque sea redundante– o un chiste de mal gusto. Y reírse de eso, aunque sólo sea para luego seguir llorando. Si algo buscamos es un cambio de switch: que, de una vez y para siempre, no nos tomemos tan en serio.

 

EXCLUSIVIDAD

Parte fundamental de los productos Candyfunto es su exclusividad. Se imprimen en tirajes limitados, asegurando un producto que, aunque es producido hasta cierto punto masivamente, conserva un importante grado de exclusividad. Nuestros libros nunca serán best sellers, porque no están pensados para ello.